La primera vez de Primus en tierras tapatía será recordada como una de las noches con más energía y talento para todos los seguidores de la banda

Primus subió al escenario del Teatro Diana para presentar la sombra de Less Claypool. El líder portaba su clásico sombrero y activó ese algo que movió con locura a los asistentes desde el primer sonido estridente de su bajo.

Con ese inicio teatral que los caracteriza, la primera parte del show se vivió con una selección para los más conocedores, tocando en su mayoría temas de sus primeros discos. El regreso de Tim Alexander en la batería y Larry LaLonde en la guitarra se distinguió por el talento y la química de esta formación.

En un intercambio de bajos y guitarras, Less Claypool y compañía dieron cátedra sobre virtuosismo. El protagonismo del bajo nos brindó ese sonido indiscutible de un maestro como él.

Los visuales perfeccionaron el ambiente en cada viaje animado. La luces en los músicos era tenue para enfocar la atención en la pantalla, la cual proyectaba imágenes que respetaban el arte original de cada tema.

Durante las pausas con el público, Claypool no dejaba de interactuar y bromear con los asistentes, recordando que en un buen show hay que pasarla bien. En el intermedio, la banda dejó unos capítulos de la caricatura Popeye para amenizar el descanso.

La segunda parte se consolidó con el inicio de “American Life”, canción que subió el ánimo de la gente e hizo que casi todos se pararan de sus asientos para rehabilitarse con fuerza.

Primus intercaló sus mejores éxitos y la presentación de su reciente álbum «The Desaturing Seven», canciones que gustaron a la gente y se destacaron por la energía y el concepto colorido de este nuevo proyecto.

Los temas más recordados como “My name Is Mud” y “Jerry Was a Car Driver” hicieron brincar a los asistentes y dar a Less Claypool unas buenas zancadas. La música, los visuales y las luces regalaron una experiencia que viajaba entre la psicodelia y los maravillosos cambios de ritmo que sólo Primus puede ofrecer.

La banda californiana regaló una dosis de experimentación y nos permitió remontarnos a un rock progresivo que sigue fresco y sin pretensiones.

El final se distinguió por un increíble repertorio que fue incrementando la energía del público, quienes aplaudieron cada interpretación y se entregaron al momento.

Less Claypool se quitó el sombrero como símbolo de agradecimiento para una noche que recordaremos por el frenesí de emociones que el experimento llamado Primus puede lograr.

Txt: Ana Romo // @anadesorientada
Img: Noé Blanco // @MajorPug

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