La oscuridad de la noche le dio a Peter Murphy la fuerza para dar un concierto lleno de furia, enfado y rabia en el Teatro Diana

Muchos se habían quedado con la idea de que Guadalajara le debía la oportunidad a Peter Murphy de celebrar el 40 aniversario de Bauhaus de la manera que lo merece una banda de tal tamaño. Con un show completo, en uno de los mejores escenarios de la ciudad, a la hora del día en la que los vampiros pueden salir a hacer de las suyas con más fuerza, entre otros factores culminaron en un gran concierto protagonizado por la oscuridad y melancolía.

Sin embargo, hubo otro factor especial que brilló entre las sombras que invadieron el Teatro Diana este sábado. In The Flat Field, el álbum debut de la leyenda del post punk, sonó prácticamente de principio a fin (solo dejando “Dark Entries” para el final) con una actuación pulcra por parte de los músicos, entre los cuales se encontraba el mismísimo David J. Haskins, bajista original de Bauhaus.

Durante esa primera mitad del show, resaltó la imagen desnuda en la pantalla detrás del escenario. Era como estar escuchando el vinil en una tornamesa mientras mirabas con atención la portada del álbum.

La actuación de Peter Murphy fue furiosa, llena de enfado y rabia. La noche le dio una fuerza extraordinaria que vació en el teatro contagiando a todo el público. Como el vampiro que es, conserva la vitalidad de un joven, canta con fuerza (con micrófono o megáfono) y camina de un lado a otro dominando el escenario por completo y de sus seguidores que lo alababan desde la primera hasta la última fila.

Para la segunda parte vinieron más clásicos de Bauhaus, como “King Volcano”, She’s in Parties (tocando la melódica) y la imprescindible “Bela Lugosi’s Dead” que unió las voces de la audiencia con las del frontman en cada coro de sus casi 10 minutos.

El encore arrancó luego del grito desesperado que pedía otra canción con “The Three Shadows Part II”, solo con la voz de Peter acompañada de su guitarrista y seguida por Severance. La noche llegaría a su fin (o a su inicio, depende de cómo se quiera ver) con el emblemático riff de guitarra de “Ziggy Stardust”.

Quedó más que nadie mejor que Peter Murphy puede representar la figura de un vampiro en la realidad. Demostró que tiene el don de la vida eterna, que es el amo de las penumbras, que resurgió de las sombras, que es el ícono del post punk y un hipnotista que seduce con sus cantos y movimientos.

Img: Noé Blanco // @MajorPug

Txt: Daniel Rincón // @LamesadelRincon

Comentarios

Comentario