Este sábado, Sabino se presentará en Guadalajara como parte del Calavera Hip Hop Fest junto a The Guadaloops y Lng/SHT

El hip hop mexicano ya no es lo que conocimos en la década de los 90. En la actualidad existe una nueva generación de exponentes nacionales que se han dedicado a romper el molde con tal de llevar sus canciones a más oídos. Nombres como Lng/SHT, Tino el Pingüino y Sabino, por mencionar solo algunos, son un claro ejemplo de este movimiento.

A propósito de su presentación en el Calavera Hip Hop Fest, este 15 de diciembre en la Bodega Cultural Water Blue (Calzada del Campesino 1015, frente al Tianguis Cultural), platicamos con Pablo Castañeda Amutio, creador de su propio estilo conocido como “sab hop”.

Calavera Fest, el festival de Hip Hop más importante del Occidente del país contará con la participación de Sabino, Lng/SHT y muchos más.

Tuvimos la oportunidad de ver tu show en el último Vive Latino, donde estrenaste tu show con full band, ¿cómo te sentiste aquella tarde?

Me impresionó ese show, no me imaginé que iría tanta gente, que cantaran las canciones y nos conocieran. Hasta la fecha sigo viendo fotos del Vive Latino y no me la creo. La verdad no sé por qué nos pusieron ese horario, fue súper mágico el atardecer. Más allá de que sea el Vive Latino, sí es uno de los shows que voy a recordar toda la vida.

Además, apenas llevaba dos semanas de haber conocido a los miembros de la banda. Lo bueno es que son muy buenos músicos. De hecho, sigo tocando con ellos. Se podría decir que el Vive Latino fue como mi primer ensayo con banda.

¿Este formato de full band es algo que llegó para quedarse en la música de Sabino?

Caí en el hip hop por la necesidad de tener algún formato más práctico y versátil para poder viajar. Siempre tuve mis bandas y por unas o por otras siempre nos separabamos. Siempre quise tener mi proyecto, descubrí el hip hop y vi que con unas bases instrumentales y un iPod te puedes ir a todos lados pero era mientras conseguía los recursos para armar una banda. Este formato es como un capricho, digamos, pero ahora la gente ya se está acostumbrando.

Tener una banda en el escenario te da más libertad creativa. De repente me gusta cambiar las rolas. Lo que quiero y trato de hacer en los shows es que la gente se lleve algo que no ha visto, algo que no va a escuchar en Spotify. Cuando ofrezco un material digital, quiero que la parte en vivo sea totalmente diferente

Por ejemplo, ¿lo que armaste para tu presentación en el Lunario de la Ciudad de México?

Sí, de hecho lo del Lunario solo pasó ahí y no se repetirá. Así como quiero que suene diferente de lo digital al en vivo, es igual con los eventos grandes, quiero que cada uno sea especial. Lo que estamos armando para el Metropolitan es un show completamente diferente al del Lunario. Así que tienen que ir a esta presentación porque no es lo mismo, es otro concepto.

Quien conoce la música de Sabino sabe que soy “sarcastipunk”. De humor pero al mismo tiempo puedo tocar temas románticos, cursis, trap pop… en este show estamos preparando algo para los enamorados, para tenerlos en su mood más trap popero. Tendrá sus detalles teatrales como lo hicimos en el Lunario.

¿Alguna vez has pensado en armar una producción de este tipo para Guadalajara?

Este show que estamos armando para el Metropolitan planeamos llevarlo a otras ciudades pero seguiremos con el concepto de que siempre pasen cosas distintas en cada presentación.

Últimamente el hip hop mexicano ha tenido un nuevo boom; personajes como Lng/SHT, Tino el Pingüino y Sabino han sido parte de esto, ¿a qué crees que se deba esta nueva ola?

En gran parte tiene que ver el público. Siempre lo he dicho, sin ellos solo sería un wey diciendo cosas incoherentes. Creo que ahora la gente está más abierta a escuchar cosas y géneros diferentes. Antes los que escuchaban este género pertenecían a un público más exclusivo.

De hecho, en mis primeros trabajos hacía un hip hop más crudo. Pero yo quería estar en festivales como el Vive Latino, Catrina y sabía que sí me clavaba en eso no iba a poder estar en esos escenarios al lado de artistas como Chicano Batman, Weezer

Hasta Maná, ¿no?

¡Jajaja, claro! Fue algo que planeé. No fue suerte. A todos los que nos pasa lo mismo, como Tino, Gastón, etcétera, también vivieron esto de querer hacer un hip hop para puros hip hoperos y nos dimos cuenta que si nos hubiéramos estancado tendríamos un público más cerrado. Si quieres vivir de esto, como en cualquier trabajo, tienes que darle gusto a más oídos. No hacer las cosas solo para ti.

Ahora puedo escribir canciones basándome en lo que mi público me recomienda. Hacer cosas con Caloncho, que nos ayudó a abrirnos a más público. De hecho todavía no lo puedo decir pero abriremos el año con una colaboración que nadie esperaría, sin dejar de sonar a Sabino y al artista con el que hago la colaboración. Lo chido es que mi concepto no se pelea con nada. 

Hablando de tu último lanzamiento, Genaro presenta: este no es el disco, ¿de dónde salió este concepto?

Estoy trabajando con Dan Solo. Es mi amigo, músico y productor. Todas las producciones están a cargo de él. Teníamos unas canciones guardadas y que iban a quedar ahí, en cajones. En una ocasión que fui a Puerto Vallarta, se nos ocurrió que, estando allá, Geranito se enojaba por dejarlo y entonces filtraba las canciones para desquitarse. A la gente le gustó y le dio mucha risa.

¿Crees que aún es buena idea hacer discos?

Me encantan los discos conceptuales pero, por ahora, prefiero trabajar con sencillos porque igual pueden abarcar conceptos, incluso pueden llegar más allá que un solo disco. Ahorita estamos terminando de definir, pulir y diseñar esta propuesta. Nos falta demostrar que todavía podemos ser más románticos, más cagasones, más de todos lados. Ya aterrizando este concepto, que la gente sepa perfectamente lo que es el “sab hop” y hasta dónde puede llegar, entonces pensaremos en hacer obras más completas.

La onda de los sencillos me encanta, por cómo está avanzando la industria y cómo se consume la música. La gente ya casi no escucha un disco completo, o tienes que presentarlo de alguna manera que enganche, como lo hizo Rosalía. Me gustó un chorro el El Mal Querer, la forma en la que se tripeó en hacer de principio a final; las rolas son capítulos, los sonidos; el cambio del género en el trap y el flamenco, es arriesgado y lo hizo muy bien.

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