The Rasmus nos llevó por un viaje en sus más de 20 años de historia, donde los presentes volvieron a sentir la euforia de la adolescencia

The Rasmus es una banda que se ha mantenido vigente hasta estos días, su excelente conexión con el público mexicano les ha valido regresar constantemente -cuatro ocasiones a Guadalajara-, cada vez más enérgicos y con más amor.

Pasaron dos años desde la última vez que los finlandeses tocaron en la Perla Tapatía -puede parecer poco tiempo, pero para los fans más fieles este lapso fue una eternidad-. Con motivo del lanzamiento de su disco de Dark Matters, The Rasmus ofreció un concierto con esa emoción enérgica e intensa que caracteriza al grupo.

Luego del grito ensordecedor del respetable, el recital comenzó con “First Day Of My Life”, canción que puso todo sobre la mesa y auguraba el gran concierto que nos esperaba esa noche. El público no se desconecto ni por un segundo, pues The Rasmus captó por completo su atención. 

La velada había mantenido un ritmo frenético con un set con varios matices y que presentó temas de todos sus trabajos discográficos – en su mayoría Dark Matters-, pero el concierto bajó su intensidad con un pequeño espacio acústico. “Still Standing” y “Not Like The Other Girls” crearon el momento cursi y melancólico que todos necesitábamos.

Después de eso vino la bomba que todos estaban esperando -la rola que hasta el personal de seguridad y los vendedores conocían-. “In The Shadows” hizo olvidar el estrés de la semana y puso a todos a cantar, al mismo tiempo que hizo olvidar que han pasado 15 años desde aquella primera vez que la escuchamos. Tras esta canción los de Finlandia salieron del escenario y se ocultaron en las sombras.

Todo el mundo estaba con la sangre hirviendo y pedía más. Después de la súplica del público, Eero Heinonen salió de las sombras con una guitarra acústica, sorprendentemente -o no tanto- interpretó “Suerte” de Shakira, al igual que lo hizo en su última visita a nuestra ciudad. El misterio de porqué esta canción sigue sin responderse.

El himno de la banda ya había pasado por el set y todos nos preguntábamos con cuál canción cerrarían su show. “Sail Away” fue la pieza encargada de dar fin a una perfecta noche, una en la que los tapatíos se reencontraron con la banda que marcó su adolescencia, y su vida en general.

Txt: Christian Espinoza // @chrisantemo_

Img: Ivonne Meléndez // @IvonneLeslie

 

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