Peter Hook coqueteo con lo sublime durante su concierto en C3 Stage, entregando un repertorio con lo mejor de Joy Division y New Order

Sobre avenida Vallarta avanzaban los coches alegóricos del desfile de las Fiestas de Octubre, la reina lanzaba besos a los miles de espectadores y la banda los hacía bailar. Pocos sabían lo que sucedería a pocos metros de ellos en el escenario del C3 stage, pues Peter Hook and The Light estaban a punto de llegar.

A las 9 en punto, sin importar el caos vial, Peter salió al escenario y el público explotó en un grito: oficinistas que venían a recordar sus noches underground hasta los millennials que llegaron a New Order por rebote.

El concierto estaba planeado para ser una verdadera montaña rusa de emociones, poniéndonos a danzar y cantar con la primera mitad con todas las canciones de Substance de New Order. Es cierto que Peter no es el mejor vocalista ni el mejor bajista, pero no se necesita serlo cuando tienes algo real y honesto que decir, basta con escuchar “Ceremony”, tercera canción de la noche.

14 temas de la nutrida carrera de New Order nos hacían sentir en San Junipero, sacando nuestros mejores pasos con “Bizarre Love Triangle”. Luego vino el aterrizaje forzoso, Peter bajo el ritmo para 15 minutos después aplastarnos con una bola de nieve. “The Eternal” nos colocó en un oscuro trance, los pasos de baile se transformaron en un vaivén hipnótico en comunión.

El resto del setlist fue tal como se nos avisó, todo el Substance de Joy Division en orden, de “Warsaw” a ”These Days”.

Peter Hook ya había entregado todo como siempre, más de 2 horas y media de concierto con una marejada de sentimientos festivos y depresivos, siempre coqueteando con lo sublime.

Habrá quién piense que se abusa de la nostalgia, la melancolía y las viejas glorias, yo creo que una buena clase de historia siempre viene bien para que no nos vengan a vender espejitos.

Txt:  Ernesto Padilla // @jepchinas
Img: Daniel Rincón // @LamesadelRincon

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