El pasado domingo, Cannibal Corpse y Napalm Death llenaron el C3 Stage de brutalidad y voces profundamente guturales  

Una noche brutal se había anunciado para C3 Stage, un concierto de esos que se repiten poco y se esperan mucho. Napalm Death y Cannibal Corpse en un mismo escenario para reventar los tímpanos con su música extrema.

Los primeros en tomar el escenario fueron los Ingleses de Napalm Death, los papás del grindcore. Con más de 30 años de trayectoria y sin bajar un solo decibel, los originarios de West Midlands, Inglaterra, iniciaron con temas de su álbum debut: Scum (1987). “Multinational Corporations” seguida de “Instinct Survival” encendieron de inmediato a la gente en un C3 stage casi lleno.

Entre canción y canción, los discursos de  Mark “Barney” Greenway hablaban de unidad entre los seres humanos, lo que contrastaba de manera irónica con la violencia de la música de Napalm Death -que en su mayoría es de contenido político y anárquico-.

El sonido potente que salía de los amplificadores y las baterías intensas, junto con el crust, punk, hardcore y demás ingredientes del grind en canciones como la clásica “Scum” o “Smash a Single Digit”, retumbaron en el recinto durante poco más de una hora.

 

En 20 minutos el staff preparó todo para que Cannibal Corpse saliera a escena. Eran las 11 de la noche y nadie se movía de su lugar para escuchar a los originarios de Buffalo. Death metal brutal de la vieja escuela que regresaba a Guadalajara para reportarse con los fans de hueso colorado.

Cannibal inició el show con “Code of Slashers”, canción de su último disco, Red Before Black, editado el año pasado. El sonido brutal e implacable de la banda parecía no haber sufrido ninguna degradación a pesar de sus 30 años en activo.

La agrupación interpretó canciones como “Scavenger Consuming Death”, “The Wretched Spawn”, “Pounded Into Dust” y “Kill or Become”. El impresionante “movimiento de helicóptero” de la cabeza de Corpsegrinder -el bonito apodo del vocal George Fisher- no paró en toda la noche. Sin duda un movimiento especial por el cual se caracterizan sus performances brutales.

La gente podía apreciar el show desde cualquier punto del venue, no había queja del audio y la noche transcurrió entre cerveza, metal y muchos amigos.

Con un setlist largo, la banda conectó con la gente. Incluyeron clásicos y canciones nuevas para llenar de energía el mosh pit -mala decisión si sostienes tu celular en el aire para grabar un poco del show-.

A más de una hora del show, la banda interpretó los últimos 3 temas: “Make Them Suffer”, “Stripped, Raped and Strangled” y el clásico “Hammer Smashed Face”, tema que todos esperábamos para finalizar el show perfecto de domingo por la noche.

Nadie quedó insatisfecho, inconforme… ni con los tímpanos en una pieza.

Txt: Aldher Ruelas // @mamasan

Img: Noé Blanco // @MajorPug

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