Sonidos relajantes, C3 Stage en gamas frías y un twist de sintetizadores por parte de Rhye, nos llevaron a ese vacío y aislamiento interno a pesar de estar con un aforo a full

Se nos había predicho de una presentación íntima, con especificaciones directa de los integrantes de Rhye. Una co-relación entre asistente y el exponente. El público en C3 Stage estaba dividido entre quienes acataron las sugerencias y se mantuvieron completamente en silencio, versus aquellos que no podían con tal emoción y mostraban su fanatismo. A pesar de esto, se llegó a un común acuerdo. En cuanto comenzaba una canción el silencio era absoluto. En los interludios de cada tema se permitía tal exalto.

Volvemos a los sonidos básicos del soul, guitarras funk, sax sensuales, bajos suaves y sencillos. Texturas auditivas manipuladoras que llevan a tal “mood” con la gracia y particularidad de la banda. Fue impresionante, sobre todo para quienes veían a Rhye  por primera vez en vivo, escuchar a Mike Milosh y dispersar esa primera impresión que genera su voz andrógina. 

La selección de canciones fue de lo más completa. Desde las imperdibles a las favoritas y un poco de lo nuevo. De las primeras que sonaron la noche del viernes fueron “Verse” y “Last Dance”; de las favoritas, por supuesto, “Open” y “The Fall”, las cuales fueron ejecutadas en versión extendida e hicieron que el público mostrara su mayor furor hacia Rhye.

Además, justo este día se publicó su nuevo álbum, Blood. Así que Rhye aprovechó para presentar algunas de esas canciones. Son temas totalmente prometedores para cualquier persona que disfrute de un momento de chillout. En poco más enérgico a lo que ya conocemos. Sin duda habrá que tomarse el tiempo de contemplar este nuevo álbum que, sin dudas, será de lo más disfrutable.

Img: Ivonne Meléndez // @IvonneLeslie
Txt: Liz Alarcón // @LizethAlarcn

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