En su debut en Guadalajara, el joven Elliot Moss demostró su potencial sobre el escenario del C3 Rooftop

Hay oportunidades de oro que no se pueden dejar pasar. Para los amantes de las nuevas propuestas musicales, la chance de ver en vivo a un talento por estallar es una de ellas. Por esa razón, la primera presentación del neoyorquino Elliot Moss en Guadalajara era imperdible.

El Lázaro, proyecto local, se hizo cargo de recibir al público en el C3 Rooftop la noche de este sábado. El trío compuesto por Alejandro, Santiago y Guillermo era lo más adecuado para ajustar el estado anímico. Entre los asistentes, más de uno se preguntaba por el nombre de esta banda de electropop con letras en español que terminan por definir sus raíces mexicanas.

Luego del aperitivo, Elliot Moss y su banda se subieron al escenario provocando los gritos de sus fans. Desde el inicio hasta el final, una mirada serena que reflejaba concentración fue constante. Solo en un par de ocasiones se tomó una pausa para agradecer y expresar su emoción al tocar en Guadalajara.

Se notaba que tiene su set bien planchadito. Tanto que no necesitó de la clásica hoja de papel en el piso con el orden de los tracks. Era de esperarse, tomando en cuenta la complejidad de sus composiciones, cambios de ritmo, programaciones y demás recursos con los que juega en vivo.

Eso sí, Moss se da el permiso de hacer pequeñas improvisaciones para imprimirle un toque distinto a sus versiones de estudio. Si uno de sus principales talentos es producir todo este material con semejante nivel de calidad, sobre el escenario brilla por su capacidad de trascender sus canciones a un plano superior.

Todas esas comparaciones que le han colgado a lo largo de su breve carrera son más obvias en vivo. En momentos, Elliot Moss podía sonar al Radiohead de 1993 y después de unos minutos al que hizo In Rainbows. Si cerrabas los ojos podías percibir la fineza que caracteriza a James Blake o la creatividad de Jamie XX.

Elliot Moss es un diamante en bruto. Te deja sorprendido con su clase, carácter y condición en directo. Le podrá faltar esa chispa, ese “algo” que se convierta en su propio sello. Lo mejor aquí es que, sin duda, le espera un largo camino. Tal vez en unos años su nombre se cotice de una forma increíble que no será fácil verlo en vivo otra vez y menos de tan cerca. Entonces, podremos presumir que estuvimos en el primer concierto de Elliot Moss en Guadalajara.

TXT & IMG: Daniel Rincón // @LamesadelRincon

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