Desde un principio, el cine fue una de las pasiones del artista mexicano Alan Palomo, la mente maestra detrás de Neon Indian. El proyecto musical está a nada de cumplir su primera década de vida en la que ha conseguido elogios de las revistas musicales más importantes de todo el mundo, como Pitchfork y Rolling Stone, gracias a los tres álbumes de estudio que ha publicado.

Por fortuna para nuestros oídos, Alan continuó con su carrera musical después del gran debut en 2009 con el álbum Psychic Chasms y este año comenzará a trabajar en la cuarta producción de Neon Indian. Antes hará una serie de presentaciones en nuestro país, en donde se incluyen una fecha en Guadalajara, este 27 de agosto en  C3 Stage, además de su participación en la edición 2017 del Hellow Festival en Monterrey.

A propósito de estos dos compromisos, Conciertos Guadalajara charló con el joven músico de 29 años.

Has estado de gira durante los últimos años,  ¿qué has hecho creativamente desde tu último LP?

Me acabo de mudar a Los Ángeles, estoy empezando a trabajar en un proyecto cuyos detalles no van a surgir por un buen tiempo. Estoy disfrutando este cambio, salirme de Nueva York por un rato y estar aquí (en California) para empezar a componer un poco. Trabajé en un proyecto de cine, estuve componiendo la banda sonora de la película de ciencia ficción “Song to Song” de Terrence Malick que acaba de tener su premiere, entre otras cosas. A penas estamos regresando a la onda de Neon Indian.

Hablando de cine, si Neon Indian fuera una película, ¿cuál crees que sería?

Muchas películas vienen a mi mente pero me imagino “Boogie Nights” de Paul Thomas Anderson porque hace un collage interesante de elementos estéticos de los años 70 y 80. De cierta forma es mi película favorita, tiene todos los elementos que siempre busco en una cinta. Lo más interesante es que te seduce haciéndose pasar como una película que explora temas pornograficos pero al final es una historia sobre la familia.

Sobre lo que estás comenzando a componer como Neon Indian, ¿ya tienes la línea que vas a seguir para el disco nuevo?

Cada disco siempre ha sido muy diferente al anterior y en estos momentos me encuentro dentro de ese proceso. Tengo algunas cosas en la mira pero lo más interesante de empezar a componer un disco es arrancar con ciertos conceptos e influencias, cuando tienes un producto ya imaginado pero fallas y acabas en otro espacio que tiene su propio mérito.

¿A qué se debe que hayas dejado pasar tanto tiempo para comenzar a hacer un nuevo disco de Neon Indian?

El modelo que muchos siguen actualmente es grabar un disco, hacer una gira de dos años hasta que ya no vendas boletos, volver al estudio para hacer otro álbum en ocho meses y seguir. Acabo de cumplir 29 años y no estoy interesado en pasar mis treintas en una camioneta, promoviendo canciones que ya fueron. Siempre trabajo un poco lento… y no es por huevón, es más porque quiero que las ideas vengan de manera orgánica. Me gusta contemplar los conceptos bajo los discos de Neon Indian. Por ejemplo, me doy cuenta que llevo casi 10 años con este proyecto y para que pueda continuar es tiempo de empezar una fase nueva.

Empleaste esta manera más paciente de trabajar desde tu disco anterior, ¿sientes que los resultados fueron mejores a diferencia de los discos pasados?

Eso fue motivado por mi experiencia al grabar el segundo disco. El primero fue un accidente que no pasará otra vez porque no tenía expectativas, lo estaba haciendo más por hobby. Para el segundo ya teníamos planes, una disquera… todas esas cosas que existen alrededor de la vida de un músico pero que no tienen nada que ver con la música, así que me sentí un poco presionado por el cliché de que el segundo disco es el más problemático y acabó siendo eso porque lo estuve escribiendo durante la gira, en cuartos de hoteles. Me gusta mucho pero sentí que hubiera sido mejor tomar más tiempo para hacerlo. Para el tercero, pase de hacer un disco en ocho meses a hacer otro en cuatro años y los resultados fueron evidentes, me encantó mucho y fue una representación muy transparente de mis conceptos, las cosas que celebro como fan de la música electrónica y mi pasión por el cine.

¿Cuál ha sido tu mejor y la peor experiencia tocando en México?

Me encantó Corona Capital. Obviamente tuvimos muchos problemas técnicos, así pasa siempre, somos una banda que usa 28 canales con  6 o 7 sintetizadores simultáneamente y en ocasiones como esas cuando no tienes soundcheck surgen cosas así. Francamente, fue el show más grande que hemos tenido, nos estaban viendo como 20 mil personas y honestamente eso sólo nos pasa en México. También tocamos en el Zócalo, en La Semana de las Juventudes. ¡Imaginate!, no habíamos hecho un show en casi tres años, teníamos nuevos miembros en la banda y un repertorio diferente. Creíamos que iba a ser un show de calentamiento pero terminó siendo el más grande que hicimos ese año.

Con el pretexto de tu próxima actuación en el Hellow Festival, ¿qué diferencía a los festivales mexicanos de todos en los que has tocado alrededor del mundo?

Los fans mexicanos son los más emotivos. Son fans de vida, francamente. Eso lo entendí desde muy joven porque mi papá también era músico. En festivales americanos la gente sí se anima pero siento que son un poco menos entusiastas. No digo que sean fríos pero a comparación con la audiencia mexicana es otra onda, es una fiesta verdadera. Saber que estas canciones que escribí como un ejercicio creativo desde hace casi 10 años y al ir a cualquier lugar de latinoamérica pueda encontrar fans es algo muy especial para mí.

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