La banda de los hermanos Cavanagh de gran trayectoria y querida por muchos, Anathema, se presentó por primera vez en la ciudad en un C3 Stage casi lleno.

En punto de las 21 h., a pesar que se había anunciado una banda abridora, salió Anathema al escenario en medio de luces y los visuales que los acompañan en la gira de su último disco The Optimist, que vio la luz apenas en junio de este año.

Su setlist, difícil de adivinar, lo iniciaron con la épica “Untochable” de su exitoso Weather Systems, hermoso tema que consta de dos partes que se interpretaron en su totalidad para dar inicio a la magia y el enorme sentimiento que transmite la banda. La canción con la que continuaron fue el tema de apertura de su último disco, “Leaving Behind” canción con beats y arpegios, con clara influencia de Radiohead; luego continuaron con más temas del último material como “Endless Ways” y “The Optimist”.


Debido a unos pequeños problemas técnicos con algunos instrumentos -y vaya que llevaron buena producción al escenario- Vincent Cavanagh le habló al público de lo maravillados que estaban por el recibimiento, iniciando por el obtenido en Monterrey la noche anterior, y la respuesta al escuchar corear las primeras canciones, todos los de la banda se veían sorprendidos por la gente y lo fuerte que sonaban hasta el escenario.

Sabíamos que sería noche de éxitos también y así Daniel Cavanagh lo dijo al micrófono. Seguían canciones de su exitoso disco We Are Here Because We Are Here y comenzó con el intro de “Thin Air” que también fue muy cantada por la gente, seguida de “Dreaming Light” para regresar con una más del disco nuevo, tocó el turno de “Ghosts”.


La noche iba creciendo en emotividad, uno podía ver la misma expresión entre la gente del público y los músicos en el escenario, una comunión y felicidad que en pocos shows se ven. Lee Douglas estaba cantando espectacular -la única mujer de la banda- y continuó con la excelente “The Storm Before the Calm” haciendo un dueto con la voz de Vincent. Para mí, uno de los momentos más conmovedores de la noche.

Antes del encore la banda tocó “Beginning of the End”, “Universal” y una que quizá no esperaría de su disco A Natural Disaster, “Closer” con Vincent tocando el sintetizador y haciendo uso del vocoder para general el ambiente exacto de la canción. La banda llevaba más de una hora y media de concierto y, encantados como estaban -y acalorados- siguieron después de la pausa con algunos tracks más.


Una de las mejores noches en C3 Stage en lo que va del año, la gente estaba muy conectada y los músicos sintieron toda esa energía.

Era increíble ver la manera en que Vincent Cavanagh se muovía en el escenario y ver cómo dirige junto con Danny, su hermano, -y un tercer Cavanagh, Jamie en el bajo- el flujo de su música y las atmósferas de las canciones. Una vez que se habían despedido, la gente pedía que Anathema regresara al escenario una vez más pues no querían que terminara el viaje.

Anathema sabía que había mucha gente esperándolos desde hace muchos años, respondió con mucha entrega y humildad al público -hasta Vincent se tomó un momento para felicitar a una pareja que recién se había comprometido en la víspera del concierto-. Seguro los más sorprendidos y satisfechos esa noche fueron todos los miembros de Anathema que no podían creer que al otro lado del mundo sus canciones hubieran sembrado tales emociones en las personas, unos extraños que los hicieron sentir en casa.

Txt: Aldher Ruelas // @mamasan
Img: Ivonne Meléndez // @IvonneLeslie