Cuando asistes al Auditorio Telmex y ves que la gente está llegando desde temprano, te das cuenta de las ganas y la emoción que genera ver a Sting en vivo después de 26 años de haber pisado tierras tapatías en aquel genial show que diera en el Estadio Jalisco.

Txt: Gabriel Altamirano // @Jamirogap
Img: Alejandra Cervera // @marswalker1

El lobby lleno de gente “madura”, arriba de los 40 era el promedio de la audiencia que hacían casi un sold out, se paseaban, saludaban amigos y se notaban inquietos, ya querían que empezara.

Ya adentro, en la sala, mientras el público se acomodaba podíamos ver a Joe Sumner, quien es el acto abridor en la gira, cantando con su guitarra. Una voz bien manejada y la música sencilla, solamente acompañado de las miradas calificadoras de los asistentes por ser el hijo de Sting.


Inmediatamente después, sin break alguno entraron a escena The Last Bandoleros, un conjunto de San Antonio, Texas que fusiona el rock and roll y el tex-mex. La banda suena muy bien con arreglos a detalle, prendida y contenta pero algo raro pasó, el público no conectó con ellos, al parecer no entendían por qué estaban allí precediendo el show del ex-The Police.

Ahora sí, el plato fuerte: Sting y compañía salieron directos a mostrar todo lo aprendido, toda la experiencia. “Synchronicity II” y “Spirits in the material World”, originales de The Police, fueron los primeros disparos a la cabeza en la memoria colectiva. De allí en adelante un cúmulo de clásicos, de la carrera solista y del trío setentero (más ochentero) que lideró.


Un setlist perfectamente balanceado como lo hizo con la banda que lo acompaña: Dominic Miller y su hijo Rufus en las guitarras, en la batería nada más y nada menos que Josh Freese, aplaudido por su trabajo, principalmente con A Perfect Circle y Nine Inch Nails, solo por mencionar un par, y en la sección de coros sus abridores Joe Sumner (su hijo) y The Last Bandoleros.

Sin duda alguna, el gran acierto de Sting fue juntarse con ese nuevo team, dejando atrás la perfección jazzística de Vinnie Colaiuta, por ejemplo, y dejando fluir su lado más sencillo, más una banda sin prejuicios, sin pretensiones de sonar impecable, más vivo, más joven.

Highligts:

Los tres grandes coros sonaron en Message in a Bottle, So Lonely y Roxanne.

Mis highlights: Every Little Thing She Does Is Magic, mi casi gran favorita de The Police (que por cierto, no estaba en el setlist original), Seven Days y la voz de Sting, ¡sigue cantando igualito!

 

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