Dejar atrás a una disquera como Sony Music Argentina para empezar un camino como artista independiente es comenzar desde cero para Loli Molina. Aunque Rubí es el tercer álbum de estudio que edita, para ella es como si fuera su debut. Además es el más importante gracias a lo que este material logró reflejar de la esencia de su autora.

La placa que salió a la venta en agosto del año pasado le ha dado la sensación de que es su primer disco, ya que antes de éste no había sido 100% responsable de toda la música. En sus propias palabras, “es una muy buena foto del momento por el que estaba pasando” cuando lo realizó.

Rubí es un disco que hice en una etapa de mucha madurez. Con más conocimiento, herramientas y dirección a comparación del primero, que salió cuando era muy chica. Entonces tenía 20 años, ahora tengo 28. Siento que es lo más representativo de mi actualidad”, explicó en entrevista para Conciertos Guadalajara.

Para conseguirlo, Loli Molina empezó a viajar sola con su guitarra, a explorar las cosas de una manera más profundidad. Sony no la podía acompañar en este camino, y su vez la disquera no le podía ofrecer los caminos que ella buscaba, por lo que tomó la decisión de dejar el sello luego de editar Los senderos amarillos en 2008 y Sí o no en 2011.  

“Estoy súper contenta con el trabajo que hicimos, y digo “hicimos” porque trabajé con un equipo increíble de músicos, son los mejores que hay en Argentina, además de que son mis amigos. Me tomé mucho tiempo para hacerlo bien, para entender con quién y de qué manera lo quería hacer. Fue hecho con mucho amor, corazón y alegría”.

La cantante y compositora argentina presentará estas nuevas canciones el próximo 4 de mayo en el Teatro Vivian Blumenthal, como parte del programa Miércoles Alternativo y de su actual gira que incluye nueve fechas en la república mexicana y una en San José de Costa Rica. En esta serie de recitales, además de su guitarra, la acompañan dos músicos mexicanos: el tecladista Roberto Verástegui y el baterista Hernán Hecht.   

“Hernán y yo somos amigos, su sello fue el que editó mi disco en México. Él y Roberto habían tocado juntos, así  que nos presentaron y nos llevamos muy bien. La música fluye con ellos. Mis canciones tienen la particularidad de ser muy simples. Todo viene desde la guitarra. Podría tocar sola y también tendría sentido pero, justamente como son tan simples, son muy abiertas cada músico puede venir a aportar de su lenguaje e ideas y siempre va a sumar”.

Loli Molina llegó a México por primera vez gracias a Kinky, cuando los regiomontanos grabaron su MTV Unplugged. “Ellos necesitaban a una chica que pudiera tocar y cantar. Vieron mis videos en YouTube y les gustó. Me convocaron y en cuatro días estaba tomando un avión para venir aquí. Fue una experiencia increíble porque antes de eso nunca había venido. Estoy muy agradecida con ellos, los veo como la llave de entrada para entrar a México”.

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