Hace más de 100 años que el disco de vinilo fue desarrollado. Reemplazó al cilindro fonográfico como medio principal para reproducir música y estuvo en la cima hasta finales de la década de 1980, cuando apareció el disco compacto.

Pero años más tarde sucedió algo que quizás era inimaginable. Aquel objeto deseado y amado por los coleccionistas con almas de melómanos revivió. En pleno siglo XXI, donde incluso su sucesor, el CD, agoniza lentamente ante los servicios de streaming y plataformas como YouTube.

Parte de este auge se debe a una iniciativa llamada Record Store Day, que desde 2008 fue creada para reconocer el valor único que las tiendas de discos agregan al mundo de la música, y además incentivar la compra de álbumes para que este tipo de negocios independientes no se extingan.

Este objetivo se ha logrado, ya que en el primer año se consiguieron vender 3.5 millones de unidades sólo en Estados Unidos, el número más alto registrado desde 1998, y desde entonces las cifras han crecido de una manera impresionante en todo el mundo.

Este sábado 16 de abril se celebra la edición 2016 del Record Store Day (puedes checar los lanzamientos y algunas actividades que habrán en la ciudad aquí) y con esa excusa acudimos a la opinión de dos expertos en el tema: Bola Domene, de La Perla Records, y Alejandro Urbieta, propietario de Radar Records.

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