Izal no es Vetusta Morla, ni mucho menos Amaral, aunque compartan la misma historia con esas y miles de bandas españolas. Sin embargo, no se reflejan en ninguna pero sí en muchas. El quinteto madrileño surgió hace un lustro de una escena independiente, similar a la mexicana, en la que a la música nacional no se le presta tanta importancia como a los internacionales. A pesar de ello, si leemos los carteles de festivales en España, o la misma prensa especializada de allá, nos topamos con que son la nueva punta de lanza del indie ibérico.

Es un grupo que ahora llena estadios, cuando en un principio se enfrentaban a unas 50 personas dentro de un bar, ahora metieron a 12 mil almas al Palacio de los Deportes en su ciudad de origen al cierre de la gira previa a la publicación de su tercer disco de estudio. Con Copacabana, estrenado en septiembre de 2015, también consiguieron zarpar por primera vez fuera del viejo continente para armar su primera gira por México, a mediados de noviembre, unos cuantos días de que también se editara por primera vez un álbum suyo en nuestro país.

Tras iniciar este recorrido en la ciudad de Guadalajara, prácticamente como unos forasteros a quienes muchos ya conocen, platicamos con Mikel Izal, el cantante y compositor del grupo acerca de esta nueva aventura que significan viajar por México.

“Es el debut soñado de cualquier banda de música en un país nuevo. Nuevo para nosotros. Es un país donde no hemos editado disco hasta hace unos días y no nos explicamos muy bien por qué había tanta gente esperando a que tocáramos. Nos sorprendió el nivel de participación (en las redes sociales) cuando anunciamos las fechas que íbamos a hacer aquí. De repente mucha gente empezó a comentar. No sabíamos si teníamos público en México y resulta que había un montón esperando que vinieramos. Esta va a ser la primera de muchísimas visitas. Para nosotros, a partir de ahora, tiene pinta de que va a ser una visita obligada con cualquier gira”.

¿Cuánto trabajo les costó venir a América Latina luego de cinco años de trayectoria?

“Somos un grupo que nace y crece en la autogestión musical. Todo sale de nuestros bolsillos y además no somos gente que tiene dinero desde su origen. Trabajábamos para poder vivir, y en un momento dado nos arriesgamos a dejar esos trabajos extramusicales para hacer lo que nos llena y apasiona.

“En España hemos vivido un sueño absoluto en estos cinco años y medio, de crecer desde la nada hasta llenar un Palacio de los Deportes, que es lo máximo que un músico puede aspirar en España. En México es empezar desde cero, y eso también es atractivo. Es una vuelta a los orígenes, volvemos a la ilusión que tampoco hemos perdido en España. Es como recordar los viejos tiempos”.

¿De dónde sale Copacabana?

“El concepto de Copacabana tiene tanta luz, si te vas a las playas de Brasil, pero también hay oscuridad si piensas en esos clubes nocturnos que también se pueden llamar Copacabana. Define muy bien el contraste de luces y sombras, que es una característica importante de nuestra música. Y no sólo de este último disco, sino de nuestro estilo y forma de pensar musicalmente. Nunca hemos tenido miedo a probar sonidos nuevos.

“Personalmente, a nivel de composición, siempre intento que al acabar un tema piense que nunca he hecho ese tema, que es nuevo y que lleva a lugares nuevos. Esa mi inquietud, y el resto de la banda siempre intenta estirar la cuerda, tensarla lo máximo posible, pero haciendo a la vez algo que tenga sentido”.

Con este ya van tres discos dentro de cinco años, ¿piensan mantener el mismo ritmo, bajar la velocidad o seguirán con su proliferación?

“Grabamos un disco cuando tenemos 10 u 11 temas que nos convenzan al 100%. No antes ni después. Es decir, tampoco pensábamos que debíamos esperar un tiempo cuando ya teníamos el disco hecho. Si ahora tarda dos años, pues tardará dos años; si tarda uno y medio, será uno y medio; y si tarda tres, tardará tres. Todo tendrá su sentido lógico. Si tarda más es porque ahora hemos tenido más trabajo en el directo, y al final somos personas físicas que tienen dos piernas, dos manos, un cerebro… vamos a seguir trabajando con mucho respeto hacia nuestro propio trabajo.

“Una de las ventajas que tenemos de la forma de gestionarnos es que nadie nos manda porque nadie nos paga. El público es el jefe y además puede ser muy duro contigo, y hacen bien. Nosotros también somos nuestros propios jefes y somos muy duros. Sacaremos un nuevo disco cuando haya una historia que contar de once o doce temas que nos convenzan totalmente”.

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