Mientras que muchas bandas ignoran el legado al que representan, los integrantes de The Kooks saben perfectamente de dónde vienen. Conocen tan bien sus influencias que hacen lo que quieren con ellas. Muy en el fondo son una banda de garage que vieron en Pete Doherty y Carl Barât una forma de autodestrucción; de los hermanos Gallagher aprendieron que hay que tirarle a lo grande; de los Strokes la filosofía del “You Only Live Once” (YOLO); y de los Arctic Monkeys que en esto de la música hay que adaptarse o morir si uno va tras los hits.

De entre toda esa camada de británicos millenials, The Kooks es posiblemente la banda que creó la música más pegajosa. Escuchar una canción del Inside In / Inside Out en la mañana implicar llevarla en la cabeza por el resto del día, o de la semana.

El próximo 22 de abril, los ingleses presentan su último disco, Listen, en el Teatro Estudio Cavaret. Llegan a Guadalajara como una banda que ha dejado mucho atrás, pero que no olvida las fórmulas del éxito pop. En este álbum The Kooks abandona, antes de que se hunda, ese barco llamado “escuela oficial del rock británico”. Conscientes de la tendencia musical (y de la falta de atención luego de su álbum previo, Junk of the Heart), incorporan a las guitarras música dance y algo de urban, lo cual recuerda en ocasiones al disco They Want My Soul de los norteamericanos Spoon. La idea es integrarse de entrada al circuito del R&B con “Down”, su primer sencillo. Si es que realmente las influencias siguen ahí, hay que rascarle bastante a este funky-soul que ha tomado a muchos fans desprevenidos, pero que al mismo tiempo ha ganado nuevos adeptos provenientes de otras esferas.

La verdad es que The Kooks ha batallado para superar ese estigma del exitoso primer álbum. Entre más discos lanzan, más crecen las sospechas de que Inside In / Inside Out fue una llamarada de petate, o simplemente un buen disco para escucharse en el verano. Millones de ventas; temas que funcionan tanto en guitarra acústica como eléctrica; una versión mucho más accesible de bandas como The Libertines y Supergrass. “She Moves in Her Own Way”, por ejemplo, tiene tan buena vibra que fácilmente pudo ser un tema de Belle & Sebastian. Por otra parte, en “Matchbox” encontramos, muy oculto, al sonido de los Specials y los Clash. En síntesis, fue un vago repaso por el rock británico que en manos de estos adolescentes se le daba una merecida refrescada. Por otro lado, la continuación del disco, Konk, es más planificada, más oficialista, y por lo mismo, hecho menos en caliente. Se echa de menos esa fugacidad con la que se hicieron conocidos.

A pesar de todo, estamos hablando de una banda que con cuatro discos se ha mantenido a flote luego de los tragos amargos en los últimos años. De su historial pueden presumir lo siguiente: ya tocaron en el Pyramid Stage del festival Glastonbury; ya grabaron la típica canción propia de la inmadurez: “Jackie Big Tits”; ya se pelearon con Alex Turner de los Arctic Monkeys; ya experimentaron con la cocaína; y ya inventaron algunas de las tonadas más pegajosas de principios del milenio.

The Kooks 
Miércoles 22 de Abril 2015 – Teatro Estudio Cavaret

Boletos:
$620 General 

Boletos a la venta en taquillas del Auditorio Telmex y sistema Ticketmaster.


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